¿A quién puede ayudar este tratamiento?

El tratamiento en APCI aborda, en principio, cualquier alteración en el estado corporal o emocional de la persona. Aunque es cierto que nuestras emociones y psique inciden directamente en nuestro estado físico también es cierto que no todas las contracturas tienen que tener un origen psicológico y pueden ser debidas a la práctica de deporte, trabajo, actitudes posturales, accidentes, … A continuación resumo algunas de las patología más comunes:

A NIVEL CORPORAL:

– Tensiones musculares, contracturas, pinzamientos,…

– Escoliosis, cifosis y lordosis de espalda, cervicales…

– Hernia discal.

– Asimetría o acortamiento de piernas, problemas de rodillas, artrosis…

– Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica.

– Problemas sexuales (impotencia, eyaculación precoz o retardada, anorgasmia)

– Problemas menstruales y derivados de la menopausia.

– Problemas de respiración, apneas, alergias, etc.

– Trastornos alimenticios (anorexia, bulimia), tendencia a la obesidad, problemas digestivos, úlcera, hernia de hiatos…

– Otras.

A NIVEL EMOCIONAL:

La causa principal por la que acude la gente a terapia es para superar una separación o conflictos dentro de la relación de pareja, la muerte de un ser querido, inseguridades varias, conflictos en el trabajo, adicciones, fobias, complejos, depresión, insomnio, dificultad en sentirse bien consigo mismo/a, pero también por depresión debido a enfermedades o dolencias físicas que le impiden tener una vida plena, entre otras causas.

Cada enfermedad corporal del listado anterior normalmente lleva asociada una actitud o tendencia emocional. Al trabajar desde el cuerpo para corregir la lesión, podemos llegar a tomar conciencia de las causas de dicha problemática y corregirla a través de nuestros hábitos, conductas y así poner equilibrio en aquellos aspectos más emocionales de la personalidad que hasta el momento había dado por hecho que no podían cambiar diciéndose a uno mismo “yo soy así”…

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