La enfermedad como creadora de cambio

El cuerpo enferma porque es la manera que tiene nuestra alma, nuestro Ser, de hablarnos. Somatiza porque no la escuchamos. Vivimos tan fuera de nosotros mismos, tan desconectados de nuestro sentir, de nuestras emociones, tan lejos de nuestro corazón que la enfermedad en realidad viene para despertarnos, para hacernos reaccionar y atender lo que no estamos atendiendo. Es el límite que nosotros no podemos poner a nuestra propia existencia y si en lugar de corregir nuestro comportamiento lo que hacemos es eliminar el síntoma a través de atajos y cortafuegos como fármacos o intervenciones que podían evitarse en la gran mayoría de veces, en algunos casos la enfermedad podrá aparecer más adelante, tal vez, con más intensidad en otra zona pero probablemente guardando alguna relación con la anterior.


Si sabemos que el origen de toda enfermedad es el stress, y que el stress no es otra cosa que miedo a estar en contacto con lo que nos pone en conflicto, y que el ser humano ante el miedo se defiende como en el reino animal mediante la huida, la pasividad o la defensa, esto en el ser humano se traduce en hiperactividad como evasión, la ausencia o pasividad a la hora de tomar iniciativas o la defensa, impulsividad. Sabemos que el miedo es lo que nos hace tensar la musculatura, encogernos, endurecernos y bloquear así órganos, regiones del cuerpo, etc. y que es a través de la ingesta de algunos alimentos y sustancias tóxicas o adicciones comportamentales que también podemos desconectarnos del miedo momentáneamente, con todo esto ya tienes una pista, revisar tus miedos, tus creencias limitantes, revisar el niño/a que fuiste en el pasado y que aprendió a hacer las cosas de una determinada manera y que casi con total seguridad sigue arrastrando esos comportamientos a día de hoy, esa personita a a quien tal vez le faltó seguridad, amor, acompañamiento, paciencia, reconocimiento, atenciones, juegos,… ya sea por ausencia emocional de los padres, por tener padres inmaduros emocionalmente, rígidos o exigentes o por haber sufrido sobreprotección en otros casos, generando con todas estas posibilidades niñ@s en algunos casos castrados, sumisos, inseguros, rebeldes, agresivas, duras, adictas, ausentes, inválidas emocionalmente, con un ego infravalorado en unos casos u omnipotente en otros pero lejos de ser un ser humano viviendo en un cuerpo y en contacto con sus emociones.

La mayoría de patologías son reversibles pero como los miedos muchas veces son de índole inconsciente porque se han normalizado, reprimido a veces se requiere de ayuda profesional para llegar a ellos.

Para entender el mensaje que trae consigo la enfermedad primero tienes que ver en qué zona del cuerpo está; cabeza, ojos, garganta, corazón, sexualidad, piernas, manos, estructura ósea, etc… Y luego podrías preguntarte: ¿Para qué sirve este órgano o parte del cuerpo a nivel funcional pero también a nivel emocional? ¿Qué me impide hacer esta enfermedad? ¿Qué me obliga a hacer? Y déjate sorprender por las respuestas que vengan de tu voz interior (no de tu cabeza).

Si además sabemos que los órganos están relacionados con nuestras emociones deseo pues que te sea más fácil poder recomponer tu mapa emocional:

Riñones: tienen que ver con el miedo, como ha sido nuestra vida intrauterina, cómo habitamos nuestro espacio interno.

Hígado: tiene que ver con nuestra infancia, pudimos poner límites y crecer con dignidad? Observar en la actualidad cómo gestionamos nuestros conflictos, el poner límites a los demás y recibirlos.

Corazón e intestino delgado: Las patologías asociadas a estos órganos se forman en nuestra adolescencia y tiene que ver con nuestra sexualidad y con el ir hacia el mundo con curiosidad y entrega, con la manifestación de la alegría.

Estómago: Tiene que ver con cómo nos vinculamos afectivamente, cómo gestionamos y digerimos nuestras emociones y con el cuidar de nuestras necesidades emocionales.

Pulmones: guardan relación con la tristeza, con como enfrentamos las pérdidas y las despedidas, los procesos de muerte, separación.

Esqueleto: grave conflicto de desvalorización. Esta persona todavía necesita estructurarse internamente


Si necesitas guía para entender qué puede estar pasándote no dudes en contactar conmigo. Atiendo en Girona y Barcelona. También online para consultas concretas.
Texto: Esther Farga

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